Rosario Castro Vega “Antes del plástico, nos conformábamos con lo que teníamos.”
Rosario Castro Vega, tiene 74 años, nació en Cerrillos de Tamaya y vivió su infancia en la empresa minera Tamaya, así es que iba a la escuela en Cerrillos, aprovechando el transporte que disponía la empresa. Compraban en la pulpería, todo se vendía suelto, por kilo, se llevaban bolsas de género para adquirirlo, y los alimentos se guardaban para uno o dos días en las carniceras, que eran unas cajas de madera con mallas por los lados, donde se dejaban lácteos y carnes a salvo de moscas, ratones o lo que fuera.
Rosario Castro Vega, tiene 74 años, nació en Cerrillos de Tamaya y vivió su infancia en la empresa minera Tamaya, así es que iba a la escuela en Cerrillos, aprovechando el transporte que disponía la empresa. Compraban en la pulpería, todo se vendía suelto, por kilo, se llevaban bolsas de género para adquirirlo, y los alimentos se guardaban para uno o dos días en las carniceras, que eran unas cajas de madera con mallas por los lados, donde se dejaban lácteos y carnes a salvo de moscas, ratones o lo que fuera.
