Con el objetivo de fortalecer una atención más inclusiva y centrada en las personas, el Hospital de Ovalle inauguró una sala calma destinada a niños y niñas neurodivergentes, principalmente con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Esta sala está destinada a funcionar como sala de espera para estos usuarios, con el fin de que puedan esperar por su proceso de atención en un lugar con mayor calma.

La iniciativa surge como respuesta a la necesidad de generar entornos adecuados para pacientes que pueden experimentar altos niveles de ansiedad frente a estímulos propios del entorno hospitalario, como ruidos, aglomeraciones o tiempos de espera. En ese contexto, el espacio fue diseñado por un equipo profesional y multidisciplinario del recinto para disminuir los estresores ambientales y favorecer la regulación emocional, contribuyendo a una experiencia de atención más segura y respetuosa.
Según afirmó el doctor René Cevo, subdirector de gestión clínica del Hospital de Ovalle, “queremos seguir abriendo más espacios como estos, porque entendemos que la realidad se mira con los ojos de quién la percibe y poder tener acceso a estos espacios durante la espera de una atención, cambia la realidad de los pacientes neurodivergentes, haciendo que su proceso de atención sea más humanizado y respetuoso con su condición”.
La sala está dirigida a usuarios pediátricos y jóvenes, quienes pueden acceder a este espacio acompañados por un adulto responsable mientras esperan su atención médica. Junto con esta nueva sala que se inauguró el 2 de abril, en el marco del día mundial de la concienciación sobre el autismo, el Hospital de Ovalle también ya cuenta con una sala de calma en la unidad de emergencias, donde los pacientes pueden acceder por medio del proceso de categorización de urgencias.
La implementación de estas salas considera protocolos específicos de uso, supervisión por parte del equipo de salud y orientación a los cuidadores para un adecuado funcionamiento.
En la inauguración de esta nueva sala de calma del hospital estuvieron presentes distintas agrupaciones de familias de niños neurodivergentes de la Provincia de Limarí, como Familias Azules, Corazones Autismo Punitaqui y ProTea.
Según explicó Marcia Alfaro, presidenta agrupación Familias Azules de Ovalle, “este es más que un espacio, es un mensaje de empatía y respeto para nuestros niños y jóvenes”. En esa misma línea, la dirigente expresó que “cuando un hospital abre salas pensadas para la calma, está cuidando no sólo el cuerpo, si no que el estado emocional de nuestros niños y jóvenes”.
Este reconocimiento por parte del Hospital de Ovalle hacia la neurodivergencia, según afirmó Marcia Alfaro, “pone la inclusión en el centro y cambia la experiencia real de la gente”, lo que significa un desafío para la institución de salud con el fin de seguir avanzando en inclusión.
En la actividad de entrega de esta nueva sala de calma también estuvo presente Valeria Balmaceda, fonoaudióloga asesora técnica del TEA del Servicio de Salud Coquimbo, quién manifestó que “quiero destacar la importancia de generar los espacios como la sala de espera de calma que se inauguró en el hospital, porque considero que no sólo es un espacio físico, si no que, es una señal concreta de avance hacia una atención de salud más digna que tiene que ser respetuosa y tiene que ser inclusiva”.
La profesional puso hincapié en que “en Chile contamos con la ley 21.545, esa ley promueve la inclusión, el trato digno, el derecho al acompañamiento también y a una atención integral de salud, por lo que, en las iniciativas como esta sala de espera de calma, también dan vida concreta a los principios concreto que están dentro de la ley y nos acerca también a una red de salud más accesible y respetuosa de los derechos de las personas autistas”.
